“Prensa corrupta” o “prensa deshonesta”

Por: Carlos C. Cedeño M.

Si, así calificó Donald Trump a la prensa americana y a medios como CNN, Washington Post, New York Time, por mencionar tres. Los mismos que por décadas nos han querido convencer que son los ejemplos de libertad.

El magnate que no tuvo amplia cobertura de los emporios periodísticos, pero libertad en las Redes Sociales, desnuda la realidad norteamericana.

Queda claro, que hay cierta prensa corrupta en Estados Unidos, al igual que em todos los países del mundo. La prensa corrupta, no es lo mismo que periodistas corruptos.

Cuando se habla de prensa, se refiere al medio de Comunicación que tiene a alguien como propietario, y por ende intereses comerciales particulares, perdiendo su perspectiva de informar, de elaborar información para todos.

El 70% de baja en credibilidad de los medios tradicionales norteamericanos, es una derrota. Esta derrota que tamqbien se ha experimentado en México y en nuestro territorio, donde los medios ya no hacen a candidatos ganadores; así sucedió en Manta con un medio impreso local, que no incidió en la votación de la población, pese a favorecer abiertamente a un candidato a la alcaldía.

Pero bien, volvamos al contexto estadounidense. Allí los medios tradicionales, como los citados, hoy tienen que restructurar sus políticas, porque al frente ahora tienen a un magnate con todos los poderes y con los medios “gratuitos” que significan las redes sociales a su favor.

Los medios de comunicación estadounidenses hicieron de Donald Trump una estrella y le dieron una cobertura gratuita permanente durante la campaña electoral, al mismo tiempo que se convirtieron en su azote. Increíble!

En los mítines de Trump, solía haber un momento en el que el candidato se refería a la “prensa corrupta” o “prensa deshonesta” y era entonces cuando los asistentes se volvían hacia la zona reservada para los periodistas y les abucheaban, con clara afectación de desacreditación y motivo el pasado 8 de noviembre la victoria de Trump , que a la vez certificó la pérdida de influencia de los medios en la opinión pública: no importó que la prensa en bloque le rechazará en sus editoriales por su discurso racista, ni tampoco el rosario de desmanes que sacaron a relucir, desde el famoso video sexista de 2005, en el que se pavoneaba de poder abusar de mujeres (obtenido en exclusiva por The Washington Post), o la historia del The New York Times sobre cómo el rico constructor esquivó el pago de impuestos federales durante años. Él mismo lo confirmó y se jactó de ello. En visita a la sede de dicho periódico, el presidente electo se quejó de nuevo del tratamiento recibido: “el más duro”, dijo, según el Times, que no solo no mantuvo el encuentro en off the record, sino que lo relató en directo en su web. “Si no lo leyera, viviría 20 años más”, bromeó. “Podrías decir que The Washington Post también ha sido malo conmigo, pero al menos de vez en cuando hacían algún artículo positivo sobre mí”, ha dicho Trump, creo que en tono diplomático como para no perder la falsedad de que gobernará el país que presume de ser “el más libre del mundo”.

Pero todo esto sin duda es una lucha de poder económico, en la que por primera vez un poder político estará en manos de un millonario presidente , que tuvo claro a sus rivales directos; algo parecido a Ecuador, que hoy se ha transformado en casi una década de “peleas” diarias y sabaticas.

Por ello Trump, con el Post también se las vio. Durante la campaña presidencial, cargó contra su propietario, Jeff Bezos (fundador de Amazon). “Usa The Washington Post para el poder, para que los políticos en Washington no pongan a Amazon los impuestos que deberían ponerle”, dijo. Sus ataques, en ocasiones, han llegado a poner en cuestión su concepto de la libertad de prensa. Llegó a decir que, si ganaba las elecciones, modificaría las leyes sobre el libelo para poder denunciar a medios como el Times y el Post, por lo que consideraba que era una cobertura injusta. Dicho no por un sudamericano, sino por un estadounidense que será su presidente.

Todo esto, rompe el paradigma de ejemplo de libertad de prensa responsable.

Trump, tiene el poder para hacer “casi” lo que quiere y los grandes medios de comunicación tradicionales, a poner las barbas en remojo, porque los nuevos medios online de ultraderecha tienen ya más seguidores y buscan expandirse a Europa, lo único malo y altamente peligroso son sus teorías de privilegios, por encima de los derechos del hombre en todo su contexto.

Trump, sigue manteniendo ahora que hay una campaña orquestada de la prensa y lo lamentable es que el periodista en algunos casos tiene que mostrarse obediente, acá hoy nos “protege” la Cláusula de Conciencia.

Entonces, pregunto: en qué país queda la “prensa corrupta” o “prensa deshonesta”.

 

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