No hay mito

Por: Carlos L. Cedeño-LD

Cuando se sabe jugar con el balón de fútbol, no hay mito de altura, así lo demostró Tite con sus dirigidos que golearon 3-0 en el “mítico” Atahualpa a Ecuador, en 90 minutos para el olvido y sin lágrimas.

No hay drama, que el técnico se equivocó, que hizo los cambios inapropiados, que puso a jugadores que no están actuando en sus equipos con regularidad, incluido Felipao que estaba mermado y que pasó inadvertido, bla,bla,bla, sencillo los verdes amarillos fueron mejores.

Neymar puso la diferencia, ahorró energías en el primer tiempo y el en segundo se puso su “tanque de oxígeno” y bailó su mejor samba de carnaval, ante un pobre equipo de espíritu.

Ney fue el artífice de la goleada, sacó a relucir su talento con el balón pegado a sus pies y haciéndolo rodar al compañero mejor ubicado y buscando los espacios para que marquen  goles.

Faltó Antonio, si, es dueño de su puesto, porque ni Miller, ni Enner estuvieron a su altura, con una “hormiga” enviada a las duchas por antifútbol. Esa es la diferencia que marcan los jugadores sobresalientes, como Messi con Argentina que mostró además de su calidad enormes ganas de triunfo como uno más, pero que a su vez hizo la diferencia.

Ecuador en el primer tiempo hizo su desgaste físico, prueba de eso fue el cansancio de Cristhian Noboa, que jugó un buen primer tiempo, pero los cariocas lo planificaron bien, esperaron y casi no atacaron, controlando las arremetidas desordenadas.

Tite, acabó con los justificativos de adaptación en la altura de directores técnicos, deportólogos y preparadores físicos, que indican que se necesita 20 días para adaptarse; los pentacampeones solo necesitaron cuatro,  para golear  con autoridad y simplificando el fútbol en los pies del “rubio-dorado”.

Pero cuando hay derrotas, todos tienen la razón, incluidos los seguidores de los canarios que serán los primeros en pedir la cabeza de Quinteros, mientras tanto la Federación Ecuatoriana de Fútbol, esperará se juegue el partido ante Perú para pedirle un informe. Lo cierto es que el combinado viene de menos a más en estas eliminatorias, que también nos ha dado la alegría de que algunas vez fuimos punteros, lo cual es prohibido olvidar.

Pero como lo dije en un escrito anterior, es solo fútbol, pero que esta vez deja un rostro de desazón y futuro agrio, aunque para llenarse de esperanza, una  cosa es Brasil y otra es Perú.

Al fin de cuentas, el camino hacia Rusia sigue vigente.

 

 

 

 

 

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