Iván Kaviedes se refugia en su escuela

Jaime Iván Kaviedes es una celebridad en Santo Domingo de los Tsáchilas. Lo respetan y hablan bien de él. Nadie se atreve a cuestionarlo. La mayoría de los aproximadamente 270.875 habitantes que tiene esta ciudad -la cuarta más poblada del país- lo consideran un ídolo.
Y no es para menos, es allí donde nació hace 38 años. Creció recorriendo sus calles y jugando en sus canchas de tierra. Ahora ha vuelto para reacomodar su vida después de su retiro del fútbol y de innumerables escándalos relacionados con su adicción a las drogas. Viaja a Quito o Guayaquil esporádicamente.
En su tierra se siente más tranquilo y feliz. Allí celebrará este lunes su cumpleaños número 39 junto a su familia, amigos y otros allegados. Encontrarlo siempre es una tarea complicada. Es escurridizo cuando la prensa lo busca y cuando lo encuentra y accede a dar una entrevista pone condiciones, una de ellas es no hablar de sus problemas personales. A Kaviedes le aburrió jugar al fútbol, pero aún se emociona cuando habla de él. Escarbar en sus recuerdos lo llena de nostalgia.

El sol pega fuerte en la cancha de césped natural de la escuela de fútbol IK9, ubicada en el sector San Antonio del Toachi, en el kilómetro 4 de la vía a la parroquia Las Mercedes. El viento helado que baja de la cordillera de los Andes evapora el calor. A un costado, unos 20 niños, entre ellos algunas niñas con sus cabellos recogidos, calientan sus músculos antes de empezar la práctica.
Es jueves y, según la planificación, después de 15 minutos de ejercicios físicos toca hacer fútbol. Al mando de la práctica está Kléver Mendoza, el primer entrenador que tuvo el ‘Nine’ en sus inicios en el balompié. Fue él quien descubrió el talento de Kaviedes cuando tenía 10 años y ya demostraba condiciones técnicas distintas a los jóvenes de su edad.
“El fútbol no es solo patear la pelota y hacer goles, hay que estar preparado físicamente”, les dice el adiestrador a los chicos, quienes sueñan ser algún día como el exdelantero de la selección nacional y de clubes como Emelec, Barcelona, Liga de Quito, Perugia, Celta de Vigo, Real Valladolid, FC Porto, Crystal Palace, entre otros.
La práctica parece transcurrir sin alteraciones hasta que Kaviedes aparece a un costado de la cancha. “Es Iván”, grita uno de los niños sorprendido por la visita. El ‘Nine’ viste un pantalón jean y una camiseta negra con un águila en pleno vuelo estampada en el pecho.
Las mangas cortas dejan ver los tatuajes que tiene en el brazo izquierdo. No recuerda cuántos tiene, solo que se los empezó a hacer cuando tenía 14 años. Entre los dibujos que tiene grabados sobresale uno grande con el nombre de su abuelo Benjamín, quien lo crió tras la muerte de sus padres. Dice que es su héroe anónimo.
El ‘Nine’ también usa una gorra blanca y unos Converse azules. Cuando llega a la mitad de la cancha se encuentra con un balón y empieza a hacer cascaritas. Los niños lo observan con la admiración de quien ve a su ídolo haciendo su mejor finta. Se le acercan. Unos le dan la mano y otros lo abrazan.
Para Kaviedes su escuela de fútbol es una suerte de refugio. Allí no encuentra ni reproches ni cuestionamientos. Estar en medio de niños le llena el espíritu. Kaviedes sonríe siempre. Han pasado 72 horas desde que salió de la clínica de rehabilitación Nueva Luz, de Quevedo, de donde fue rescatado por una de sus tías porque supuestamente estaba recluido en contra de su voluntad.
Las especulaciones sobre una supuesta adicción sin remedio lo perturbaron en las últimas horas, pero en la cancha, junto a los niños, se lo ve más tranquilo. Quizá porque unas horas antes aclaró que estaba en esa casa de acogida dando charlas de motivación a los internos como parte de su proceso de reinserción social.
“Hay días en que esos comentarios maliciosos me desestabilizan, me bajonean; pero también me dan un impulso para no desmayar, caminar, intentar, ayudar y seguir con esos retos positivos que me he propuesto en estos últimos años”, le dice a EL TELÉGRAFO mientras saluda a sus colaboradores en la escuela de fútbol.
En el centro de rehabilitación también niegan que Kaviedes haya estado allí contra su voluntaDEP Ivan Kaviedes en su escuela de futbol en Santo Domingo. 21_10_2016. Foto: Lylibeth Coloma / El Telegrafo

d. El coordinador del lugar, Luis Casquete, le aclaró a este diario que el ‘Nine’ nunca estuvo recluido ni secuestrado, tal como lo aclaró su director, Byron Saltos.

El centro Nueva Luz está ubicado en el kilómetro 8 de la vía Quevedo- Valencia. Funciona en ese lugar hace 18 años y, según constató EL TELÉGRAFO, cuenta con los permisos necesarios, como el acuerdo ministerial número 00523 y el permiso de funcionamiento del Ministerio de Salud 12D.03. En el interior del sitio -el jueves pasado- unas 10 personas recibían charlas en una sala abierta; esta solo es una de varias actividades que realizan los participantes mientras están en el centro, asegura Casquete.
Además de los dormitorios -donde no hubo acceso por normas de privacidad- en el sitio hay mesas de juego (tenis de mesa y billar) y una gran cancha de ecuavoley donde los internos se distraen en horarios preestablecidos.
Kaviedes intenta olvidar este episodio, pero no niega que está en proceso de recuperación. (eltelegrafo.com)

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