Es fácil burlarse de Ronaldo

Cristiano Ronaldo es un caso singular: nunca antes había sido tan sencillo burlarse de un futbolista tan grande.

Sorprende que alguien tan preocupado por su legado, y guiado por la poderosa maquinaria de Jorge Mendes, haya permitido que una figura deportivamente indiscutible genere tantos chistes, críticas y antipatías como aplausos. Incluso entre los suyos. Resulta incomprensible encontrar madridistas que no veneren a un fenómeno que promedia más de un gol por partido, pero sucede a menudo. Es alucinante.

Una pena, pues hablamos de un futbolista tremendo que ha logrado aguantar relativamente el ritmo del mejor de la historia (Messi). De un hombre volcado en proyectos solidarios que se implica como más mérito tiene: sin ruido. Virtudes que a menudo quedan sepultadas por declaraciones de un ego desatado, individualismo sobreactuado y fotos entre flores.

Seguramente le dé igual, pero Cristiano cae mal y, como estamos viendo en cuanto ha bajado el nivel un par de meses, se le espera con la bilis cargada.

Es este perfil de rebelde contra el mundo lo que convierte su renovación en una mala idea.

Cristiano ha convertido el orgullo propio y la crítica ajena en su imagen de marca y en su gasolina. Alguien así no puede permitirse una retirada mansa: envejecido, aplaudiendo desde el banquillo y con más importancia para el Madrid en actos de márketing que sobre el césped. Resulta difícil que un futbolista tan poderoso físicamente pueda evitar ese fin con 36 años.

Ha nacido para largarse en la cima y, con media sonrisa sobrada, gritarnos a todos: «Ahí os quedáis, pringaos». Un desenlace perfecto que ya no será.

A veces, la madurez aparece cuando ya no la esperas. Tal vez,Cristiano se transforme durante este contrato y pase de prima donna a secundario ideal. Tal vez… Pero sospecho que esta renovación eterna le aboca a un final feo, a una ruptura entre pitos, murmullos y poca memoria. Un adiós inmerecido para quien está entre los dos o tres futbolistas más importantes de la historia del Madrid…que ya es estar.

De nuevo, una decisión que amenaza un legado que debería ser indiscutible, pero al que no para de ponerle zancadillas. Y es que el mayor enemigo de Cristiano nunca fue Messi. Siempre fue Cristiano. (elmndo.es)

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