El ímpetu de Draymond Green apaga a la pareja letal de los Blazers

Regresaban los playoffs al Oracle Arena, ese escenario marcado hace poco más de un año por el triple de Kyrie Irving y la inesperada consecución del título por los Cavaliers tras remontar como nunca antes unas Finales. Una victoria trabajada de los Warriors, aunque finalmente sin problemas ante los Blazers (121-109). Un triunfo como resorte, como primera piedra de ese camino que pretenden recorrer en busca de la redención, ahora con Kevin Durant de su lado.

Porque la temporada de los de Steve Kerr ha estado enfocada sólo a este momento. A encajar en su engranaje a Durant, que volvió hace unos días de una lesión. Únicamente 15 derrotas en temporada regular, otra vez un periplo casi impecable, cercano aunque no tan pomposo como el histórico 73-9. En tres cursos han cedido 39 duelos de 246.

Los Blazers son Lillard y McCollum, dos ‘fuori classe’, pero con poca compañía. Más con las bajas de Jusuf Nurkic, el pívot que les cambió la cara en el mercado de invierno, y Ed Davis. Porque a los de Portland les costó acelerar y tuvieron que recurrir a un gran sprint final (17 victorias y seis derrotas en los últimos 23 encuentros) para agarrar la octava plaza del Oeste, la que les metía en los playoffs, la que les cruzaba con los Warriors, premio envenenado.

Portland se fue creciendo en la igualdad, espoleado por el talento y la facilidad para anotar de su pareja de genios. McCollum sumaba 27 al descanso por 21 de Lillard, 48 de los 56 de los Terry Stotts. A la vuelta de vestuarios emergió con poderío Stephen Curry (14 puntos en el tercer cuarto) y la resistencia de los de Oregon fue desvaneciéndose. Un triple del propio Curry puso el 80-77 que parecía suponer el despegue de los locales (parcial de 10-0). Pero otro arreón de Lillard volvió a dejar el duelo en el filo. Entre el dúo de exteriores, 75 puntos.

El verdadero cambio de los Warriors llegó, curiosamente, con Curry y Durant, los máximos anotadores de Steve Kerr, en el banquillo. Un paso más en la defensa, liderado por el omnipresente Draymond Green. El ala-pívot es el verdadero secreto de los Warriors, el líder histriónico, el motor, pero también la llave maestra que contagia al resto y conduce el talento de sus compañeros. Green firmó una actuación redonda, rozando el triple doble (17 puntos, 12 rebotes y nueve asistencias) con, además, cinco tapones y tres robos. El trampolín perfecto para los 32 puntos mortales de Durant.

Fue el ímpetu de Draymond el que terminó por secar a los Blazers, a los que ya habían derrotado en las cuatro ocasiones anteriores que se habían medido este curso (con una diferencia media de casi 20 puntos). Otro parcial (15-2) al comienzo del acto definitivo fue el mazazo al estupendo choque, al primer triunfo de Golden State en estos playoffs de la reconquista.

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