El árbol de la mentira

Por: Carlos L. Cedeño Moreira

(carlossiempre10@hotmail.com)

Para recordar la infamia de policías y gobiernos de turno don Pedro Restrepo no ha cortado el árbol de laurel plantado en el patio de su casa que le regaló una mujer policía. Eso le recuerda la mentira policial que hacía mantener vivas las esperanzas de que sus hijos desaparecidos el 18 de enero de 1988 aún vivían.

La artífice de jugar con la desesperación era la inefable mujer policía Doris Morán.

Pero es la institución policial mala o tan solo son varios de sus elementos?. Cuándo estuvo más degradada la policía con sus jefes en el ayer o en el hoy, cuándo?. Qué ha cambiado los nombres o la mentalidad del nuevo rol de los uniformados.

“Mi corazón en Yambo”, más allá de un documental, es una reflexión y es la expresión sublime de una madre y un padre que pese a perder a la razón de sus vidas no cesaban de luchar contra la conspiración y desplante de los sinvergüenzas y olvidados gobernantes de turno con la excepción actual de Rafael Correa que en sus ocurrencias para esclarecer el caso mencionó que si era necesario secaba o evacuaba las aguas de la laguna de Yambo. Ojalá que la odisea termine en Yambo o en el Batán o en cualquier otro lugar en donde dejaron los cuerpos los desalmados policías.

Pero es que, mi corazón en Yambo, es un documental de María Fernanda, hermana de los desaparecidos hermanos Restrepo que nos lleva a sospechar de cuántos crímenes más se habrán podido cometerse en este país y que los padres por no tener dinero ni fuerzas contra los seudos administradores de justicia, solo terminan conformándose con la frase: “se lo dejamos en las manos de Dios”.

Mi corazón en Yambo es documental tan claro que evidencia el asesinato cometido a dos indefensos jóvenes de padres colombianos, que pagaron el precio con sus vidas por el estigma que había en ese tiempo de que todo lo que tenía relación con el país del norte era sinónimo de malo.

Que rabia da observar a un Sixto Duran Ballén, que envejecido adopte la “parada de un loco” o un hombre senil que escucha música clásica como hobbies que goza en sus años dorados, pero que cuando gobernó se hizo de oídos sordos, pero si los tiene muy sensibles para una quinta sinfonía. Cuales habrían sido las respuestas de León Febres Cordero si María Fernanda hubiera podido realizarle la entrevista pactada, pero este ex presidente murió antes de que esto ocurriese. Sabría él la verdad?, la hubiera dicho?

Mi corazón en Yambo, es la destrucción de una familia, que pese a que sabían que sus hijos estaban muertos se aferraban a las despiadadas repuestas de la mujer policía que inventaba formas de vida de los pequeños. Que infame Doris Moran, una mujer sin sentimiento o sólo hacía su trabajo encomendado por sus superiores o sencillamente una mujer incapaz de amar, pese a que hoy tiene un hijo.

En este 2012 se cumplen 24 años de la desaparición de los menores; donde un don Pedro envejecido sintiendo la solidaridad de los ecuatorianos no pierde la esperanza de encontrar los restos de sus hijos Carlos Fernando y Pedro Andrés para enterrarlos al lado de su amada esposa Luz Elena.

Si alguna vez quieres ser Don Pedro y doña Luz Elena, no dudes en ver el documental profundo de mi corazón en Yambo, una verdad enterrada al descubierto, que como dijo su realizadora, al fin el pueblo ecuatoriano ha espantado al olvido y ha decidido luchar contra cualquier tipo de injusticia y abuso de poder.

Aunque no haya estado en ninguna marcha o plantón, esta es mi contribución don Pedro para no olvidar.

Desde ahora una parte de mi corazón también está en Yambo y el tuyo?

(lo desempolvé) 

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