Benditos celos…

Por: María Julieta Salazar Pisco

La presencia de los celos se remonta a la historia del hombre, escenas de celos encontramos en la prehistoria, en la biblia y más en el mundo contemporáneo, nacemos con ellos en mayor o menor proporción los manifestamos con  nuestra hermana,  padre y al llegar a la adultez lo sentimos con mayor enfásis al celar a la pareja,  a quien creemos es de nuestra propiedad,  seamos realistas , el o ella no nos pertenece,  no existe el alma gemela ni  la media naranja; eso es fábula,  nacimos solos y solos moriremos.
Cuando los celos superan las fronteras del respeto, es evidente que un problema se acerca, problema que con el tiempo puede tornarse peligroso, hasta llegar a convertirse en patología, lastimando fisica y emocionalmente. Estos celos  son aquellos que motivan a chequear, perseguir, husmear hasta llegar ha agredir,  se identifican porque carecen de bases, llegando en ocasiones a convertirse en una cárcel para ambas partes,  el celoso trastorna su vida por el odio, temor, ira que padece, trata de tener el control ilusorio demostrando inseguridad y sobre todo poca autoestima , mientras  el celado vivirá en un ambiente intranquilo y hasta violento .
Por miedo a perder al ser amado creamos una burbuja asfixiante que a la larga se convierte en el motivo principal para concluir una relación.
El sentir celos,  no es sentir amor,  celar es inseguridad tapiñada de amor,  el amor es libertad,  acertadamentre lo escribió Octavio Paz en El laberinto de la soledad – amar es amar la libertad del otro-
Hay celos y celos…aquellos enfermizos y aquellos naturales que se manifiestan como un sentimiento más,  que no dañan , no laceran , no trauman.  Clinicamente encontraremos diferentes niveles de celópatas los que manifiestan  sus síntomas en mayor o menor intensidad.
Yo celo,  tú celas,  el cela y usted … en que nivel se encuentra.

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